Wednesday, July 7, 2010

Bis



Anclada a una melancolía

de esas anchas, de esas

que te hacen levantarte a las

tres de la mañana por un té con miel.

Y anulan la posibilidad del alba.


Se resiente al filo de las rocas

el propio orgullo de la entereza.

Y el rostro amargado, porque esta melancolía

es de esas en que el rostro se conjuga,

se empuzzla para dejar la impresión

de catacumbas internas

llenas de lumpen y vandalias sin sangre.


Oh, una melancolía de esas

basta para dejara un cuerpo flaco

sin sueño.

Para dejar un cerrojo más sin vuelo nocturno

donde buscar la manera de encajar

en tanta vida enferma de angustia.


Anclada a esa melancolía,

a la memoria siempreviva

de ese mismo rostro pidiendo perdón,

es entonces que devoro toda clase de

estribillos retóricos y sencillos,

las veces de tibieza bajo el mismo sol

e intento simplemente

el verde de la sonrisa.


La misma.//

No comments: